Vamos a dedicar un breve espacio para hablar sobre la inteligencia emocional y por qué es tan importante a lo largo de la vida, tanto personal como laboral. En algún momento o situación todos nos hemos visto superados y nos hemos sentido incapaces de afrontar el problema.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Se entiende la inteligencia emocional como nuestra capacidad para entender y controlar nuestros estados de ánimo, tener una amplia capacidad de auto-aceptación, y conseguir un estado de equilibrio que se sostiene por un conocimiento constructivo de nuestras debilidades frente a nuestras fortalezas.

Se separa de la inteligencia racional en que ésta es la capacidad de asimilar la información, de entenderla y de usar las conclusiones obtenidas para resolver problemas. Ambas son importantes tanto en lo social como en lo laboral, puesto que son totalmente complementarias. En la vida y en el trabajo, usamos la lógica y los sentimientos para afrontar dificultades.

CURIOSIDADES

Empatía elevada

Las personas con una alta inteligencia emocional son más propensas a comprender y analizar los sentimientos de los demás, aportando soluciones más prácticas y racionales que quizás la otra persona no es capaz de obtener por sí sola. Ser empático ayuda escuchar a los demás de manera objetiva, con niveles alto de comprensión.

Refuerzan cualidades como el altruismo, el ser comprensivo y la flexibilidad.

 

Los sentimientos, por su nombre

Saben poner nombre a sus emociones, algo que además es bueno para la salud. ¿Por qué? Tener la sensación de que algo nos ocurre pero no conseguir saber qué es mantiene al cerebro en un estado de incertidumbre e impide descansar al resto del cuerpo, y tanto puede ser consciente como inconscientemente.

Concretar las emociones y expresarlo hace que tu cerebro descanse. Como cuando buscas decir una palabra (¿os suena la expresión «lo tengo en la punta de la lengua»?) y no estás plenamente a gusto hasta que la localizas.

 

Más optimistas

Esto no quiere decir que sean felices siempre, pero sí son más capaces de racionalizar el tiempo que dedican a emociones negativas y analizarlas hasta el punto de convertirlas a positivas.

Con una mente más predispuesta a la felicidad, el cerebro funciona a una velocidad distinta a otro más pesimista. Es como una bicicleta: irá más rápido y con mayor eficiencia si no encuentra piedras o palos por el camino, en cambio si se encuentra con obstáculos se enrocará y su conducción no fluirá correctamente.

 

Siempre se ha hablado de la inteligencia racional, pero la inteligencia emocional está siendo un factor importante en la selección de personal por parte de departamentos de Recursos Humanos debido lo que implica: personas resolutivas, con predisposición a trabajar en equipo y más aptas para crecer en en su puesto de trabajo por medio de la formación y el interés.

Y ya para terminar este post, nos quedamos con esta reflexión de Dorothy Day, periodista y activista social:

Plantamos semillas que florecen en nuestras vidas, por tanto, elimina las del odio, avaricia, envidia y duda.